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Notícias - 01.08.13

Mendoza, capital mundial del vino

La provincia, representa más del 60% de la producción de vino de Argentina. Entre las características más importantes, es que cuenta con gran diversidad de suelos, clima, y altitud, mostrando de esta manera, vinos jóvenes y frutales, hasta productos con gran potencialidad de guarda, concentración de fruta y aromas.

Mendoza, que forma parte de la Región Cuyo, es considerada la provincia más relevante a nivel productivo de Argentina con 165.000 hectáreas de viñedos cultivados, representando aproximadamente el 66% de la producción vitivinícola del país.

Para José Galante, enólogo de Salentein, la más importante definición de esta provincia es la “diversidad”. A lo que se refiere, es que “los distintos valles vitivinícolas que encontramos en Mendoza presentan características propias, jugando un rol muy importante la altitud a la que se cultivan los distintos viñedos y en función de esta variable es que se pueden cultivar distintas variedades y obtener diferentes vinos”.

Roberto de la Mota, socio y enólogo de Mendel Wines, coincidió en que Mendoza es vasta, de microclimas y suelos variables; “por ello podemos conseguir desde vinos bases para elaborar espumantes hasta vinos de guarda. Además como se trata de viñedos de bajo riego y plantados en suelos pobres se pueden conseguir viñedos de vigor y producción según la cantidad de agua y fertilizante que se utilice”.

En este sentido, es que todos los winemaker consultados por Wines of Argentina, coincidieron en que la provincia ofrece desde vinos jóvenes, frescos y frutados, hasta productos concentrados, con taninos y colores marcados, y de gran potencial de guarda.

El enólogo de Salentein sostiene, que vinos de gran potencial de guarda se obtienen de viñedos cultivados en las zonas altas del piedemonte montañoso. “La altitud, al actuar como moderador de las temperaturas máximas y darnos días con gran amplitud térmica, en un ambiente de baja humedad relativa, con días soleados, nos permite producir uvas de gran intensidad y concentración polifenólica. Uvas que maduran lentamente, con un tiempo de colgado de los frutos en la planta muy largo. Esto nos permite producir vinos de mucho color, con buena estructura y textura tánica, columna vertebral de los vinos y base para producir vinos con gran potencial de guarda. Además, en estas condiciones, hay una muy buena preservación de los ácidos naturales, resultando vinos con buen balance y equilibrio ácido”.

Para Daniel Pi, jefe enología de Trapiche, para que los vinos tintos tengan potencial de guarda es necesaria una elevada concentración o índice de polifenoles. “Para ello la planta debe desarrollarse en condiciones climáticas durante el ciclo vegetativo de la vid que privilegie la síntesis de estos compuestos en el grano de uva. Esto se favorece en los climas más fríos. Por lo tanto las zonas altas del Valle de Uco y del Río Mendoza, especialmente para las variedades tintas, nos van a entregar vinos con elevado potencial de guarda”.

Con respecto a estas últimas características es donde Argentina y Mendoza han logrado ser reconocidas mundialmente, compitiendo con grandes vinos de otros hemisferios.

Nuestra provincia tiene condiciones de clima y suelo muy apropiadas para producir vinos de guarda. En base a esto, Roberto de la Mota puso acento en que los vinos de Mendoza pueden competir con los vinos de cualquier región vitícola del mundo. De hecho, “así lo han demostrado desde hace tiempo, en el que han conseguido conquistar muchos mercados y ganarse un lugar frente a vinos de los orígenes más variados”.

Susana Balbo, propietaria y enóloga de Dominio del Plata, agregó que estos excelentes vinos de guarda producidos en esta provincia, corresponden a diversas variedades, y no sólo al Malbec. “Elaboramos excepcionales Cabernet Sauvignon, que no se quedan atrás con ningún Cabernet de otra parte del mundo”.

Galante acentuó la mirada en que el reconocimiento ha sido logrado en parte por haber tenido un vino varietal insignia y de todos los gustos. Desde un Malbec joven, fresco y frutado hasta un Malbec de guarda, adaptándose a distintos momentos y comidas.

A esta descripción, Daniel Pi sumó que “los vinos de Mendoza compiten con los vinos de otras regiones vitivinícolas del mundo en calidad y precio de manera eficiente, ofreciéndoles a los consumidores una excelente relación de precio y calidad que es apreciada cada vez más”.

World Wine Capital

Variedades y vinos según las microrregiones

En Mendoza se destacan cinco valles. Entre ellos, encontramos la zona alta del Río Mendoza, que según Roberto González, enólogo de Nieto Senetiner, se destaca por desarrollar vinos de color y taninos aptos para la guarda. Galante, agregó que esta zona es de gran prestigio por la calidad de los vinos que produce en el piedemonte montañoso a más de 800 msnm, es reconocida mundialmente por la calidad de sus vinos, de gran expresión y concentración.

El enólogo de Nieto Senetiner, señaló que el malbec es la variedad que se ha adaptado a este microclima, encontrándose plantas de más de 50 años de edad. En los viñedos de mayor altura encontraremos vinos de malbec con mayor acidez, cuerpo y color. Encontramos también a grandes variedades como el cabernet sauvignon, merlot, syrah, chardonnay, sauvignon y semillón.

El segundo valle es el norte de esta provincia. Gonzalez, detalló que acá, las cepas que mejor desarrollo presentan son el syrah y bonarda, mientras que para vinos blancos, elchardonnay y ugni blanc. Luego, encontramos a la amplia región del este mendocino, “donde existe gran cantidad de variedades de uvas que se distinguen por las intensas notas frutales de sus vinos. Entre ellas son bonarda, cabernet sauvignon, sangiovese y tempranillo y para vinos blancos: pedro jiménez y ugni blanc”.

Por su parte, Galante, explicó que el Valle norte y este de Mendoza son para producir vinos jóvenes, frescos y frutados.

Luego encontramos al Valle de Uco. Según explicó José Galante, este es un valle formado por la cordillera frontal y la región de las Huayquerias. Es la zona de influencia de los ríos Tunuyán y Tupungato y la altitud varía desde los 900 a los 1600 msnm. Días templados y con gran amplitud térmica permiten una maduración lenta de las uvas, obteniéndose vinos de gran concentración aptos para una crianza prolongada.

En relación al Valle de Uco, Edgardo del Popolo sostuvo que los vinos de variedades blancas como el chardonnay, el sauvignon blanc, el viognier y últimamente el torrontés se destacan por ser frescos, de muy buena acidez natural, de intensos aromas a frutos cítricos, a veces de caracteres especiados, minerales, a veces florales y en algunos casos tropicales. Son vinos muy complejos si se los guarda y suelen tener excelente potencial para pasar algunos años en botella, especialmente el chardonnay de las subzonas más altas como Gualtallary en Tupungato, Vista Flores en Tunuyán y Altamira en San Carlos.

Mientras que “en tintas se destacan el malbec, el cabernet franc, el merlot y el syrah, los vinos son de colores muy profundos, aromas de frutos negros, a veces especiados, a veces minerales y otras florales, muy intensos y delicados. Son vinos de distinta característica tánica. Según la subzona de donde provengan, los taninos pueden ser firmes, de grano más grueso o delicados y de grano más fino, pero en ambos casos el potencial de envejecimiento de estos vinos son excepcionales, son ejemplares de gran longevidad, que en la mayoría de los casos superan los 15 años”, puntualizó Edgardo del Popolo.

Por otro lado, encontramos el Valle Este. “Este tradicional valle es el mayor productor de vinos de la Región Cuyo, ubicada a 33º 2’ de latitud Sur. Es una planicie que recibe las aguas del Río Tunuyán. Es una amplia zona donde existe gran cantidad de variedades de uvas que se distinguen por las intensas notas frutales de sus vinos.

Finalmente, aparece el Valle Sur de Mendoza, es una zona de viñedos de mediano a bajo vigor, produce vinos equilibrados y elegantes. Aquí, “el clima es caluroso, de noches frías y de sequía moderada. Las principales variedades para vinos tintos son bonarda, cabernet sauvignon, syrah y malbec y para vinos blancos: chenin y chardonnay”, puntualizó Gonzalez.

Para Edgardo del Popolo, gerente General de Dominio del Plata, “los vinos blancos de la zona Norte y Este de Mendoza son frescos y frutados, de frutos tropicales, muy fáciles de beber. Mientras que los tintos son también muy frutados, de frutos más bien rojos como las frutillas y de cuerpo más ligero comparado a otras zonas, excelentes para ser consumidos en el año de producción”.

Por otro lado, comentó que “los vinos de la zona aledaña al Río Mendoza, tanto en su margen derecha como izquierda, en donde se destacan las variedades tintas como el malbec y el cabernet sauvignon en zonas como Lunlunta, Cruz de Piedra, Barrancas y Russell en Maipú o en zonas como Las Compuertas, Vistalba, Perdriel, Agrelo y Ugarteche, son de intensos colores, aromas a frutas rojas y negras, especias y frutos secos; sus taninos son muy dulces, amables, redondos. Su concentración es mayor que la de vinos de zonas más bajas y por ello su potencial de guarda es interesante”.

Clima y suelos en Mendoza

Argentine Exports by ProvinceEn relación al clima que encontramos en esta provincia, Susana Balbo contó que “se califica según Winkler entre zona 2 y 3. Es decir templado fresco predominantemente en la zona del Valle de Uco (zona 2) y templado cálido o zona tres en el norte, este y valle central. De acuerdo a esta tipificación “tenemos condiciones para desarrollar casi todas las variedades de uva, por la diversidad de climas que podemos tener a lo largo y ancho de Mendoza”.

Roberto de la Mota, agregó a este comentario, que hay que recordar que Mendoza es un desierto, contando con alrededor de 200 mm de lluvia que caen en algunas tormentas de verano. Es decir que “es una viticultura muy sana. El clima, se caracteriza por ser cálido en verano, especialmente durante los meses de diciembre, enero y febrero. A medida que nos acercamos a la Cordillera de los Andes, es decir vamos subiendo en altitud, las noches son más frescas por lo que la amplitud térmica diaria es mayor, llegando a los 20°C o más”.

Por otro lado, en relación a los suelos, Daniel Pi, explicó que la mayoría de los viñedos están ubicados sobre la ladera Este de la Cordillera de los Andes. El origen de sus suelos, salvo contadas excepciones, es por consiguiente de origen aluvional provocado por los acarreos de materiales de la montaña de mayor o menor grado. Estos materiales, de manera general, son más gruesos a medida que estamos más cerca de la montaña y más finos a medida que nos alejamos de esta.

En este sentido, indicó que “más cerca de la montaña el perfil de los suelos va a estar dado por los materiales que hayan sido arrastrados en los conos aluvionales de los que forman parte, mientras que más lejos de la montaña generalmente son materiales que han ido depositando los arroyos y ríos en su decurso natural hacia el Este. Así en la zona de Lavalle hay más depósitos arcillosos, en el Este limo y arena, en Maipú/Luján canto rodado y materiales diversos en el Valle de Uco donde encontramos también algunos depósitos de piedra caliza más cerca de la Cordillera. Hasta con algunos spots de suelos sedimentarios en regiones más cercanas al pedemonte.

Finalmente, Daniel Pi expuso que Mendoza tiene un encepado muy diverso y posee mayores extensiones de terreno aptas para el cultivo, gracias a que sus oasis están con mayor disponibilidad de agua apta para uso agrario, gracias a los Ríos Mendoza, Tunuyán, Atuel y Diamante. De allí que Mendoza tiene más de 2/3 del total de la superficie del país cultivada con vides.