Noticias - 01.07.11
Latinoamérica, mercados para desembarcar
Los once compradores provenientes de Colombia, Costa Rica, Guatemala, Perú y Ecuador que visitaron Argentina y mantuvieron reuniones de negocios con bodegas en Mendoza y San Juan, regresaron a sus países con una gran cantidad de contactos generados. Habiendo entrevistado varias bodegas, su trabajo ahora es analizar las distintas propuestas y encargar los pedidos. Los mercados de Latinoamérica ofrecen grandes oportunidades para los vinos argentinos.
Los once compradores provenientes de Colombia, Costa Rica, Guatemala, Perú y Ecuador que visitaron Argentina y mantuvieron reuniones de negocios con bodegas en Mendoza y San Juan, regresaron a sus países con una gran cantidad de contactos generados. Habiendo entrevistado varias bodegas, su trabajo ahora es analizar las distintas propuestas y encargar los pedidos. Los mercados de Latinoamérica ofrecen grandes oportunidades para los vinos argentinos.
En los últimos diez años, en Colombia, el consumo de vino en Colombia se ha triplicado. Pasó de 0,5 litros a un litro y medio, según un informe de la Federación Nacional de Comerciantes. Esto es el reflejo de la apuesta hecha por las grandes cadenas de supermercados y por el creciente desarrollo de la oferta gastronómica local. Otro importante desarrollo es que el vino ha penetrado en los grupos de ingresos medios. Hace apenas cinco años, el consumo se concentraba en los niveles socio - económicos altos. Esta situación abre nuevas posibilidades para bodegas con portafolios de vinos de gama media, tanto en complejidad como en precio. Los últimos análisis indican que los colombianos prefieren el vino tinto, el cual representa el 60,32% del mercado. El resto se reparte entre blancos, espumantes y rosados. La cepa dominante ha sido Cabernet Sauvignon. La preferencia por esta variedad obedece más a una cuestión de oferta que de gusto adquirido. De hecho, el Malbec ha ganado un espacio significativo desde que comenzó a llegar al país y hoy ocupa el segundo lugar. Las variedades Syrah y Tempranillo también han ganado reconocimiento.
Por su parte en Guatemala, que apenas cuenta con una pequeña base de entre 300 mil y 350 mil consumidores, la categoría de vinos viene creciendo a una tasa anual de entre un 15% y un 20%. Igualmente, el consumo local se ha cuadruplicado en los últimos 10 años. Según las estadísticas comerciales del Banco de Guatemala, las importaciones de la bebida crecieron de US$1.2 millones en 1994 a cerca de US$10 millones en 2010. De la misma manera, hace apenas diez años se comercializaban 15 marcas de vino internacionales; hoy, se acercan a las 200. Esto se debe a varios factores, entre ellos al mejoramiento del ingreso per cápita, la adopción de tendencias de consumo internacional, la introducción de un estilo de vida más saludable, la globalización de los negocios y el crecimiento del turismo, entre otros.
Costa Rica posee 4,5 millones de consumidores para quienes la bebida de rigor es la cerveza, pero el vino ha venido tomando fuerza. A partir de 2005, las importaciones han crecido un 50%. Igualmente, el consumo per cápita ha pasado de 0,5 litros por persona al año, a cerca de 1,5 litros. Para un país con una población pequeña, esta tendencia representa un gran paso. El vino chileno ocupa el primer lugar en el gusto de los costarricenses. Sin embargo, Argentina muestra un constante repunte. Hace menos de diez años, Argentina ocupaba el quinto lugar en las preferencias del consumidor. Hoy ha pasado el segundo lugar, superando a españoles, franceses e italianos. Un factor que ha contribuido al crecimiento del sector es el turismo internacional, que genera una creciente demanda de productos de estilo de vida como el vino. Igualmente, la gastronomía gourmet ha tenido que ver con el auge en el consumo. El perfil del consumidor está en personas de clase media en adelante, entre 28 y 50 años, y extranjeros, ya sean estos turistas o residentes en el país. El flujo de visitantes se acerca al millón y medio de personas por año, procedentes de Estados Unidos y Europa, que van en busca del turismo ecológico desarrollado en el país. Igualmente, y desde hace varias décadas, Costa Rica es uno de los países elegidos por muchos pensionados estadounidenses y europeos como su nuevo lugar de residencia.
Wines of Argentina dialogó con Pablo Álvarez Miranda, de la importadora y distribuidora Sylstore Compañía S.A., de Costa Rica, una empresa fundada hace 10 años, con un proyecto que va ampliando su experiencia de la mano del vino argentino.
Pablo Álvarez Miranda comentó que “ésta ha sido una experiencia muy rica y valiosa, Mendoza tiene mucho potencial, mucho que ofrecer; es mi cuarta vez en Argentina y aunque mi empresa ha tenido la oportunidad de representar algunas marcas anteriormente, el objetivo de mi viaje ahora es ampliar las categorías de vinos y su calidad, buscando una gama de distintas etiquetas a fin de poder ofrecer al público más mercadería”. Sylstore Compañía S.A. es una empresa que posee un canal propio de distribución y vende además a restaurantes.
Álvarez Miranda sostuvo que Costa Rica es un mercado pequeño aunque tiene gran consumo de vinos por el flujo de turismo internacional que recibe. “Tenemos una clase media deseosa de aprender mucho, que paga por tomar cursos de degustación, un segmento muy interesado en conocer la cultura del vino; el problema algunas veces puede ser la estructura existente, por ejemplo, es importante definir estrategias para ver cómo hacer llegar la información al consumidor”.
Aunque las estadísticas de consumo de vino en Costa Rica aun son bajas, la presencia del vino argentino actualmente es muy fuerte: “con estas iniciativas que desarrolla Wines of Argentina han llegado muchas bodegas a través de sus distribuidores; ya hay varias casas representadas por importadores locales que buscan la manera de abrirse espacio”, informó el importador. Álvarez Miranda se considera flexible y creativo; dice ajustarse a la medida de lo que el cliente quiere y por ello ostenta la preferencia de muchas empresas que requieren sus servicios: “tengo la flexibilidad de ponerle a un supermercado una exhibición completa, en un tiempo récord (muebles, info de mercado y producto) y esto nos ha dado una muy buena carta de información”.
Consideró que en este viaje “hemos visto cosas muy interesantes; tratando de abarcar varios segmentos me ha interesado mucho el vino espumante”. El importador comentó que Costa Rica es un pueblo con un paladar “algo dulcete”, y que “aunque algunos hemos desarrollado un gusto por los vinos de alta gama no todas las personas están capacitadas para comprenderlo, esto implica empezar por vinos fáciles de beber, ya que de lo contrario se pierde el esfuerzo realizado”. Finalmente, Álvarez Miranda reconoció “me pareció fascinante lo que ha desarrollado Neuquén, vinos gentiles y amables para continuar trabajando en su penetración, ya que el renombre que tiene la Patagonia es un aval muy importante a fin de poder ingresar algunas etiquetas”.
Con una marcada preferencia por incorporar productos desconocidos, el importador destacó las cualidades de la uva Viognier, que ha causado furor en su mercado, tanto para el que bebe tintos como blancos, “es una uva gentil y amable, especialmente para un territorio con nuestro clima” afirmó. “El Bonarda también me interesa, y considero muy acertado explorar una segunda cepa tinta como variedad país. El Torrontés, aunque es muy rico y aromático, aún lo considero algo agresivo con su expresión para nuestro mercado”, concluyó.
En Costa Rica, los canales de comercialización incluyen: las cadenas de supermercados, los restaurantes, la hotelería de lujo y algunas tiendas especializadas. Hay que tener en cuenta que el esta nación tiene una pequeña pero pujante industria vitivinícola. Los proyectos locales han ganado madurez y se han beneficiado de buenas condiciones climáticas, hídricas y topográficas del país. Las marcas de vinos La Casa de la Garita, Teber y Don Teófilo se expenden en restaurantes y algunos supermercados. Su precio de venta al público es de cerca de US$4 por unidad. Dentro de la importación de bebidas alcohólicas, las de vino han crecido, en promedio, un 30% anual desde 2007. Hoy superan a las de whisky, otra de las bebidas preferidas por los consumidores de niveles socio - económicos más altos. Las importaciones de vino suman cerca de US$20 millones.
