Noticias - 26.01.11

Cómo se compone el costo de los vinos que se beben en Brasil

Wines of Argentina presenta un informe sobre las distintas variables que integran el precio de los vinos que se beben en Brasil

En la revista Adega de Brasil, un periodista brasileño publicó recientemente un pormenorizado informe sobre las distintas variables que integran el precio de los vinos que se beben en aquel país.

Partiendo del costo de una botella de vino del viejo mundo, pasando por lo que demanda el traslado, impuestos, tasas y distintos márgenes que amplían el importe final de esa botella hasta el momento en que llega a la mesa del consumidor, el especialista Didú Russo expone ampliamente cada eslabón de la cadena.

A continuación, Wines of Argentina presenta su trabajo, considerando que sus comentarios podrán ayudar a disipar dudas e informar concretamente los pasos del proceso, permitiendo una mayor comprensión acerca de qué manera se compone y por qué termina siendo tan elevado el costo final de un vino extranjero en Brasil.

“EL COSTO BRASIL. Por Didú Russo.

Entienda por qué pagamos mucho, pero mucho más por los vinos que bebemos en nuestro país.

Cuando vi una propaganda sobre New York, me acordé de los buenos precios de los vinos en aquella ciudad. Es que ahí suceden dos cosas fundamentales: los impuestos son “sensatos” y retornan a los ciudadanos, en vez de financiar “sueldazos” y además, hay una competencia seria y madura, por lo que los márgenes de los intermediarios son bajos. Ganamos nosotros, los consumidores.

Aquí en Brasil, no ocurre esto, por lo general nos sentamos en un restaurante a beber una botella de vino y terminamos pagando  16 botellas…  al final donde están las otras 15?

Partamos de la base de una botella de un vino del viejo mundo, a un precio de 3,60 reales, que serian unos USD 2 en origen. Vamos a agregar toda la cadena de impuestos, costos, tasas y márgenes hasta que dicha botella llegue a su mesa.

0,30 reales de Pick Up, significa retirar la botella de la bodega y dejarla en algún lugar hasta que sea embarcada a destino.

0.05 reales de consolidación, es decir juntarla con otras cajas de otros productores para formar un contenedor.

0.35 reales de flete “reefer”, que es el contenedor refrigerado.

0.42 reales de gastos de puerto, 0.07 reales de seguro y 0.15 reales de despachante, con lo que llegamos al subtotal 1 de 4.94 reales.

Después, entramos en los Impuestos a la Importación que son 1.33 reales y el IPI (Impuestos sobre Productos Industrializados) que es 1.08 reales. Llegamos así al subtotal 2 de 7.35 reales.

A partir de ahí incide el Plan Social de Integración, con 0.14 reales y el CONFINS (Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social) de 0.68 reales. Y llegamos al subtotal 3 de 8.17 reales.

Seguimos con el  ICMS [1]“Normal” en la entrada de 2.72 reales y entonces esa botella de 3.60 reales ya está en 10.90 reales.

Entramos entonces en el margen del importador, que varía mucho de un importador a otro. Aquí se calculó un modesto 45% sobre la venta, en este caso 8.92 reales. Es importante destacar que se incluyó en este valor el 7% del impuesto sobre las ventas (PIS y CONFINS nuevamente + CSLL e IRPJ) + la diferencia de ICMS normal entre entrada y salida + costos de administración + muestras para el Ministerio, depósito refrigerado, divulgación, entrega, comisión de ventas, catálogos, costo financiero de mantenimiento de stocks y pérdidas por productos en mal estado. A esta altura nuestro vino  que era de 3.60 reales para el productor sale del importador a un precio de venta para los mayoristas de 19.82 reales.

Entonces es aumentado ahí el ICMS Normal de salida con 2.23 reales y la ST (Sustitución Tributaria que obliga al vendedor a recoger en nombre del comprador 25% sobre un margen de ganancia que el mismo Gobierno estimó, en este caso 67.82 %). Eso da más de 3.36 reales, lo que lleva a nuestro vino de 3.60 reales a 23.17 reales.

Pero los distribuidores, minoristas y restaurantes necesitan ganar también, y para que ellos puedan vender el vino a un precio próximo al precio que el importador indica para el consumidor final, el importador les coloca un margen del 40% para ellos, por lo que el vino de 3.60 reales se fue a 38.62 reales.

Entonces el restaurante que pagó 23.17 reales por ese vino, lo incorpora en su carta a 60.00 reales (para redondear;  al final si el vino cuesta barato nadie piensa que es bueno!).

Resumiendo, Ud. pagó 60.00 reales + 6 reales de propina para tomar una botella de vino que espero le haya gustado. El restaurante se quedó con 36.83 reales por guardar la botella en un lugar adecuado y servirlo en una copa correcta.

El Gobierno se quedó con 10.65 reales por no hacer nada, sólo generar burocracia que sólo alimenta la corrupción.

El importador se quedó con 8.92 reales para sostener esa operación y traer la botella de vino a su mesa.

El productor rezó para que el tiempo fuese bueno, que no lloviese en la época equivocada, cuidó durante un año las vides, cosechó, vinificó, embotelló, etiquetó, embaló y de aquellos 60.00 reales solo recibió 3.60 qué tal???”

 


[1] Es el impuesto sobre las operaciones relativas a la circulación de mercadería y sobre las prestaciones de Servicio de Transporte Interestatal e Intermunicipal y de Comunicación.