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Game of Thrones: The Rise of Malbec Conference Series
Meet the Young Experts before Winter comes...
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Read morePor primera vez los mejores vinos catalogados por expertos internacionales podrán ser degustados…
Read moreTras la invitación de Wines of Argentina, uno de los periodistas, Alejandro Redondo, cuenta su experiencia en el país austral.
Alejandro Redondo – aredondo@intergourmetcostarica.com
Cuando Don Hugo me conversó de la posibilidad de la invitación para asistir a una gira especializada, nos encontrábamos almorzando en el Hotel Radisson con otros miembros de prensa, producto de la visita de Wines of Argentina y Marina Beltrame a Costa Rica.
Quedé agradecido de su ofrecimiento, y por supuesto de su apertura, pero no lo imaginaba hasta que el personal de Hugo me contactó por correo y me solicito que respondiera, si aceptaba la invitación a la gira, exaltado inmediatamente contesté que sí!!!...
No fue hasta días antes del viaje, que terminamos de cumplir con los requerimientos solicitados. Ese día, llegue a casa, busqué una botella de vino argentino (Achaval Ferrer Malbec 2004), cerré mis ojos y suspiré de lo emocionado que estaba, compartiendo con mi familia una copa, me sentía casi en Buenos Aires. Y así fue, el miércoles 09 de setiembre a eso de las 4:30 am me dirigía al Aeropuerto Juan Santamaría (Provincia de Alajuela, 35 km al norte de San José, la Capital), para tomar el vuelo que me llevaría a ciudad de Pananá y en conexión a Buenos Aires. A eso de las 10:36 pm, llegué a Buenos Aires, aun no sabía quiénes eran las compañeras que tomaron junto conmigo, el avión que nos llevara a este viaje tan esperado; saliendo del Aeropuerto EZEIZA me encuentro con un señor, que sonriente sostenía una hoja que decía “Wines of Argentina – REDONDO, ARCHILA, DE FRABREGA”, en ese momento conocí a mis compañeras.
Ahí, en ese instante, inició un camino extraordinario, un premio para un amante del vino; recorrer la República Argentina de Norte a Sur, conociendo lo mejor de sus regiones productoras de vino y sus vinos… es un sueño, que se hizo una realidad.
Desde el inicio fue algo especial, en mi cuarto a eso de las 12 de la noche cenaba en mi cuarto del Hotel Dazzer Libertad un pincho de bife, imagínense no más mi contentera (felicidad), solo me faltaba brincar encima de la cama.
Como un niño, alisté mi mudada (ropa) para salir al encuentro de mis demás compañeros el día siguiente por la mañana, y hacer un recorrido por mi Buenos Aires amado (la primera vez que viaje a Buenos Aires, me enamoré de Argentina, así que volver era más que un premio), significaba mucho para mí, estar de nuevo recorriendo sus calles y observando lo majestuoso de su ciudad. El almuerzo en Winery, fue el comienzo en grupo de una experiencia donde jamás volveremos a ser los mismos que llegamos, ahora sin duda somos mejores. El viajar con gentes que no son de tus mismas costumbres, totalmente desconocidos unos de otros, con personalidades diversas, pero al fin y al cabo comulgando por un mismo idioma y costumbres, el vino; fue algo muy lindo.
En honra al vino, a la gastronomía y a la cultura, iniciamos un viaje impresionantemente sentimental hacia Salta, Cafayate. Una cosa es leer, ver videos y fotos de un lugar, otro tocarlo y sentirlo, era una sensación de plenitud lo que sentía al aterrizar en el Aeropuerto de Salta y observar por muchos de sus lugares, lo que significa el vino en la cultura de su gente linda, que bello fue Salta y Cafayate; esas empanaditas con jarra de torrontés fue de lo mejor, abría la puerta a todo lo que nos esperaba. Salta es una tierra prodigiosa, de gente bella, sencilla, trabajadora, con ánimos de surgir y de hacer bien las cosas, detrás de una sonrisa, un hola o un adiós estaba la idiosincrasia de su gente linda. Por supuesto, grandes sorpresas nos esperaban, hablo de los vinos, mi impresión superaba las expectativas, marcos impresionantes de su tierra, reflejan el porqué de la fama de los blancos salteños, específicamente del torrontés… impresionante!!!
Dejar Salta y Cafayate atrás no era tarea fácil, que lugar tan hermoso; la gira debía continuar, y con decir que cada vez mejoraban las expectativas. Regresamos al Aeropuerto de Buenos Aires para viajar a Neuquén, ay Señor!!! Patagonia es un oasis, un paraíso. Su gente, los paisajes multicolores, la extravagancia de su tierra y de su cielo nos dejaban sin palabras, sorprendente… Mayor aun fue, la gran sorpresa… los pinots patagónicos son extraordinarios en su mayoría, quien lo iba a imaginar… Otra gran sorpresa son sus bodegas, la infraestructura, su filosofía, la búsqueda común por encontrar y ofrecer lo mejor… su tierra se percibe en los vinos, está en el ambiente… una gran sorpresa que dará mucho que hablar en el mundo.
Dejar ese universo austral, era más difícil de lo que se podía pensar, pero teníamos que seguir con nuestro itinerario, así que partimos hacia Buenos Aires para viajar a Mendoza, la capital del vino Argentino. Ciudad que emana vino del suelo, sedosidad en sus olivares, aromas en sus asados… que delicia, el éxtasis total!!!
Apoyándonos, cuidándonos, pasándola bien, todos tuvimos un guía de mis respetos, Don Hugo Sabogal. Una personalidad en la Argentina, faltaba ver la forma en que donde llegábamos era recibido. El contacto de la gente, el abrazo, el beso… en cada recorrido encontrábamos respeto y cariño.
Considero un privilegio haber conocido tan lindo grupo de profesionales (Hugo Sabogal, Lilliana López, Randy Cottin, Vanesa Rolfini, Manuel Cadenas, Francisco Centurión, Ketty Norca, Catherine Contreras, Julieta de Frabrega, Haydee Archila), con los que tuve el gusto de viajar y compartir, de los que mucho aprendí… sin duda, hoy soy mejor de lo que fui antes de iniciar esta gran e inolvidable experiencia.
Todos estamos llamados a grandes cosas, somos un grupo con potencial, a través de nuestras especialidades podemos en conjunto intervenir con suceso e individualmente también. Tenemos un compromiso con nosotros mismos, mantener nuestros lazos de fraternidad, para compartir la idiosincrasia, costumbres y cultura de nuestros pueblos.
Argentina, va en mi corazón, nunca podre olvidar todo lo que me dio en este viaje, y la responsabilidad que tengo de que mis experiencias se conozcan, y produzcan en el tiempo lo esperado, para retribuir a esa hermosa tierra y su gente, todo el amor y felicidad que me dieron en los 13 días que viví un sueño pleno.
En resumen, los mejores torrontés son salteños, los pinots son patagónicos y los malbec son mendocinos; los blends, las empanadas y los asados patrimonio de todos!!! Ah, se me olvidaba… y no puedo dejar de decir, que muchos de los cabernet sauvignon fueron la revelación…
Salud Argentina!
